La magia de cerrar ciclos

Desde gestalt hablamos mucho respecto de cerrar ciclos o el ciclo de la experiencia y aquí me propongo contarles un poco más respecto de la magia de cerrar ciclos. 

¿A qué nos referimos cuando hablamos de ciclos o de experiencias?

Para la gestalt, cada una de las vivencias que tenemos es una experiencia o un ciclo, que podemos decir, nace, se desarrolla, llega a su punto cúlmine y muere. Es un ciclo normal y habitual, esperable. Un ciclo como cada ciclo de la vida. Todo en la vida cumple este ciclo – aunque sea más largo en el tiempo o mas breve. 

Si pensamos en cualquier experiencia que tengamos en nuestro día a día,. por ejemplo alimentarnos. ¿Cómo funciona?

Un ejemplo de una experiencia vital

Me animo a pensar que estamos inicialmente en estado de reposo, haciendo cualquier cosa en nuestro día. De repente empezamos a sentir algo, algo que no tiene nombre ni sentido, un simple cosquilleo en el estómago – sensación. Nos daremos cuenta que algo esta sucediendo en nuestro interior – toma de consciencia. Luego de unos minutos le pondremos nombre y diremos “tengo hambre”. 

Pero el hambre no se irá simplemente porque nos dimos cuenta de que está ahí. Tendremos que hacer algo al respecto – movilización de energía. Nos pondremos de pie e iremos a ver qué hacer, cocinamos? compramos algo? hay algo listo en la heladera?. Luego finalmente entraremos en contacto con el alimento –  contacto. 

Comeremos tanto como creamos necesitar hasta nuevamente darnos cuenta de que ya es suficiente. Debemos detenernos y dejar de comer – retirada. 

Al detenernos y dejar de comer, asimilaremos lo ingerido y volveremos a un estado de calma y reposo. Solo a la espera de una nueva sensación tiempo después.

Esa nueva sensación será de cualquier tipo – necesito ir al baño, quiero salir a caminar, deseo llamar por teléfono a mi madre, tengo que trabajar, iré a ver una amiga…. lo que sea…. todo cumple este ciclo de la experiencia. 

La magia de cerarr ciclos

Ahora….. para que nos explicas todo esto?

Entender que todo en nuestra vida nace, se desarrolla, se consuma y muere – o cierra. Nos ayuda a entender que no podemos alterar este ciclo, que no podemos manipularlos ni desviarnos de él. 

Por ejemplo:

  • tengo hambre, pero no voy a comer, mejor me distraigo con otra cosa así no como (y hago dieta?)
  • ya comí, ya estoy satisfecha pero sigo comiendo, no me retiro, porque me gusta tanto esto que estoy comiendo que sigo comiendo – sin registrar que mi cuerpo necesita detenerse
  • mi relación ya no funciona, no están bien las cosas, lo se, pero me quedaré aquí y no me iré.
  • o unos pasos antes, me doy cuenta que lago no esta bien en la pareja, necesito hablar con él, pero me hago la distraída y evito hablar
  • algo me pasa, me doy cuenta que estoy triste, quiero llorar, pero no me gusta llorar, no es momento, no es lugar, no debería, no voy a llorar. Prolongo la sensación de malestar in eternum y no lo resuelvo. No me puedo retirar de ese malestar, simplemente porque no le permití su expresión.

Los ciclos en nuestra vida 

Lo que quiero contarles en este post es que TODO en nuestra vida cumple este ciclo, y si le prestamos atención de esta forma veremos cómo a veces nos quedamos aferradas a alguna etapa del ciclo y no dejamos que este avance (por placer, por disfrute, por miedo de qué pasará, por negación). 

Realmente, si lo entendemos como un ciclo, no tememos avanzar, entrar en contacto con aquello que tememos porque sabemos que luego INEVITABLMENETE habrá de acabar y retirarse esa sensación. 

En consulta muchas veces la gente niega o se resiste a sentir tristeza por ejemplo, y la indicación es exprésala, llora, grita, patalea solo luego de hacer eso, la emoción se liberará y te dejará en paz. Pero si te aferras y la bloqueas no haces más que acumularla, retenerla, eternizarla…..

O al revés con las cosas placenteras pasa lo mismo, me gusta TANTO el helado que no dejo de comerlo, no acabo nunca, no concluyo, no me retiro. Qué pasa luego? nos enferma, nos hace mal, no podemos ni ver helado porque nos saturamos con él.

Es fácil verlo con el helado no? pero, qué ocurre cuando se trata de la pareja? cuando veo el malestar pero me aferro a ese lugar y no me retiro??

¿Para qué cerrar ciclos?

De forma simple yo explico esto como las ventanas que tenemos abiertas en el ordenador. 

Tenemos miles de pestañas abiertas, porque no acabamos con ellas, porque se nos olvidó cerrarlas o por las dudas luego las necesito. Eso no hace más que gastar nuestra batería de forma más rápida, agotar la batería (y a nosotros). 

Cerrar ciclos nos permite re-energizarnos, recuperar el poder. Nos permite concluir para sentir nuevamente la sensación al tiempo. Qué pasa si no cortamos o no nos separamos de una pareja tóxica? cómo conoceremos una buena pareja si aún estamos arrastrando la anterior?

Cierra para volver a empezar, con más energía y con mas presencia. 

Les comparto un texto muy bonito de Paulo Coelho sobre cerrar ciclos

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Te invito a continuar leyendo mis textos y a conocer más sobre la terapia gestalt

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