Ser perfecta, para qué?

Cuando "ser perfecta" invade la vida diaria y genera más malestar que satisfacción

Ser perfecta, exigente, rígida, ordenada, autoexigente, respetuosa,…. para qué?

Cuando los valores que defendemos nos limitan, las creencias que sostenemos y las formas en las que nos evaluamos a nosotras mismas, y por consiguiente a la persona con la que nos vinculamos, nos afecta, nos limita, e incluso nos hace sufrir.

Este último tiempo me he encontrado con muchas mujeres con estos rasgos, y no puedo negar que me veo reflejada en muchos de ellos.

El perfeccionismo, por su parte, es una estrategia de control de todo cuanto podemos, de nosotras mismas, de las circunstancias y del entorno, hasta donde se nos permite. Es una forma de evitar que algo salga de nuestros planes. Es intentar tener el texto escrito de la mejor manera, la ropa prolija, la presentación laboral pulida hasta la ultima coma, llegar en horario, hablar adecuadamente. Estos no son mas que rasgos que encubren inseguridades, dudas y miedos. 

La pregunta será ¿para qué quiero ser perfecta? o mejor dicho, ¿para quien?

Es como si sintiéramos que allí fuera hay alguien que nos esta evaluando constantemente, y nos pondrá un puntaje – no por lo bien que lo hicimos sino – por el único, mínimo y pequeño error que tuvimos. Porque tenemos un bloqueo o imposibilidad de reconocernos y felicitarnos por lo bien que lo hemos hecho. Pero si somos expertas en criticar, sancionar y lamentar el pequeño detalle que no tuvimos en cuenta. Ese quien nos evalúa de forma tan rígida y exigente somos nosotras mismas. 

Aceptar los miedos y las inseguridades que se muestran por debajo de la primera mascara de perfección, es el primer paso. 

Permitirnos fluir, soltar el control y avanzar sin certezas, será el segundo.

Una vez reconocida y aceptada la inseguridad y los miedos que existen, podremos fluir. Seremos aún perfeccionistas pero elegiremos nosotras mismas cuánto y en qué caso esto es necesario realmente. Y cuándo simplemente debemos confiar en que lo estamos haciendo de la mejor forma que podemos. 

Cuando el perfeccionismo me limita, no me deja fluir, me hace sufrir o no me deja avanzar será el punto de reconocer que es más que suficiente y algo debemos cambiar. Aprender a usar estos rasgos a nuestro favor y no en nuestra contra, ese es el objetivo final.

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Ser perfectas, para que?

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