Amor o costumbre

Cuando la costumbre sustituye al amor....

Todos conocemos el amor romántico, las mariposas en el estómago, los cuentos de Disney y las historia con final felices. 

Ahora, también nos damos cuenta de que los cuentos de Disney acaban justo cuando la pareja se encuentra y finalmente pueden concretar su deseo de estar juntos. Hermoso, eterno y deseable…..

Volviendo a la vida real, en la que muchas veces no sabemos ni qué buscamos en otro, no sabemos quienes somos ni qué tenemos para ofrecer nosotros mismos, resulta un tanto más difícil ese encuentro mágico y soñado. Quizás aún, el encuentro no es imposible, pero sostener ese encuentro, es otra historia. 

Y hablo de sostener el encuentro y no solo sostener la pareja, AQUI RADICA LA DIFERENCIA

 

¿De qué hablamos cuando hablamos de "encuentro"?

Ese momento de conexión profunda, en el que sentimos que el otro realmente nos esta escuchando, en el que nos miramos a los ojos, hablamos en sintonía y parece que vamos hacia la misma dirección. Todos nos acordamos de esa cena en la que disfrutamos tanto, ese viaje que la pasamos genial, esa conversación que hasta el día de hoy tenemos en la mente. Esos fueron momentos de encuentro.

Recordemos ántes que nada, que estar en pareja se trata de un encuentro real, sincero y espontáneo, que en un momento ocurrió – por milagro del destino (sic) – y que intentaremos sostener el mayor tiempo posible (o disfrutable). Iniciamos una pareja porque nos encontramos con otro y luego de hablar, de salir, de compartir ciertos momentos, descubrimos que tenemos ambos el mismo norte, los mismos valores, deseos y aspiraciones. En apariencia ambos rumbos de vida se orientan hacia el mismo destino, o al menos esto no requiere grandes cambios o modificaciones en la ruta de uno o el otro. 

No estamos en pareja para cambiar de vida, para modificar nuestros intereses y ser otras personas. 

Tampoco para hacer que el otro haga todos esos cambios radicales en su existencia.

Debemos ser conscientes de que partir de estas intenciones,

  1. no es sano,
  2. no es realista,
  3. no tiene ningún futuro.

Ninguna persona cambia radicalmente por deseos de otro, no de forma sincera y sostenida. Solo podemos ver esos cambios – si es que algunas veces ocurren – por deseos propios de la persona que cambia, por alguna ruptura en su vida, una toma de consciencia o un punto de quiebre que lleva a hacer un cambio radical. Pero seamos honestos de que estos tipos de cambios solo provienen del interior de cada uno. 

Entonces, este encuentro que se produce en primera instancia, y que deseamos que perdure en el tiempo, implica rumbos de vida individuales similares, dos personas y dos rumbos que pueden ir juntos y llegan más lejos. 

Cuanod la costumbre sustituye al amor - Dibujo: @ana_romberg

¿Amor o costumbre?

Dando por sentada la rutina que es parte de la vida misma y que todos (individualmente y en pareja) la tenemos y es necesaria en muchas ocasiones. ¿Costumbre porqué?

Muchas veces cuando hablo con mis pacientes de situaciones de pareja, o de posibilidades de ruptura ellos me dicen “es que no sabría qué hacer sin él”, “es que así ha sido siempre entre nosotros”, “quedarme sola a estas alturas… pfff que agobio”. 

¿Quién ha dicho esto alguna vez? Habrá que ir un poco más profundo, porque evidentemente estar con alguien porque sino me quedaría muy grande la cama, porque el esfuerzo de empezar de nuevo no lo vale o por pereza, no es amor. 

Costumbre al maltrato, al buen trato o a la ausencia de trato. Costumbre a la voz de la persona que escucho cerca. Costumbre a la presencia de alguien más en la casa. Costumbre a no hablar. Costumbre a los celos. 

La costumbre evita que cambiemos y que busquemos ese disfrute que sentimos al principio de la pareja. La costumbre es la comodidad de cada día “mejor malo conocido que mejor por conocer”. La costumbre nos limita y nos imposibilita crecer. 

Estar con alguien por costumbre no es amor. No es amor propio ni amor hacia el otro. 

¿Cómo logro el encuentro deseado?

Desde mi óptica personal, el vinculo amoroso de pareja se trata pura y netamente de encuentro, de disfrute, de risas y de pasión – entre otras muchas cosas. Si algo de todo eso no existe – o todo – no hay amor allí donde estamos. Pero sobre todas las cosas de encuentro. De sentir contención y comprensión en el otro. Y esto es algo que podemos lograr con tiempo compartido – TIEMPO DE CALIDAD. 

Estar sentados uno al lado del otro no es tiempo compartido. 

Comunicación como eje de cualquier vínculo. Como eje de poder expresar lo que me sucede, lo que temo, lo que extraño y lo que me molesta. Así también poder expresar lo que disfruto, lo que me alegra y lo que me inspira. Poder compartir quien soy con el otro, en quien me voy convirtiendo con el paso de los años, con el tiempo trascurrido juntos. Para esto claro, es necesario tener realizado también un proceso de autoconocimiento – porque, ¿cómo vamos a expresar a alguien lo que me pasa y cómo me siento si ni yo misma/mismo soy consciente de esto?.

Comunicación que implica hablar y también escuchar al otro. Porque muchas veces somos muy buenos hablando, pero nuestra RadioMente no nos permite realmente escuchar a la persona que tenemos enfrente. Las creencias internas acerca del otro nublan mi vista y me impiden escuchar con sinceridad y sin prejuicios lo que el otro me cuenta. Ergo, deshacernos de los prejuicios primero, de las etiquetas que vamos colocando a esta persona, para poder escucharlo y comunicarnos con honestidad. 

Algunas veces tenemos tantas ideas preconcebidas de la pareja que solo escuchamos nuestra voz interna cuando ella/él nos habla. 

Finalmente, mi recomendación siempre será sincerarnos con lo que nos sucede, individualmente y a la pareja en general. Dejar de negar las crisis o las dudas que ciertas cosas me generan. Poder hablar sobre esto, con la pareja en primer momento y con alguien que nos acompañe en el proceso en segundo lugar, para poder encontrar respuestas y soluciones a lo que nos ocurre y para tomar decisiones al respecto. 

Recuerda siempre siempre que la pareja es un 100% dividido en partes iguales entre quienes están involucrados. No podemos tirar de un lado y dejar que el otro se relaje, no durará mucho esa solución. Debe haber un compromiso mútuo con lo que sucede y con lo que queremos hacer al respecto.

Si te ha gustado este articulo te invito a leer más en mi blog. Y si consideras que hay algo en lo que pueda ayudarte para mejorar tu relación de pareja, te animo a reservar una primera consulta gratuita para conocernos mejor.

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